En una gran cantidad de profesiones los trabajadores se ven obligados a realizar sus tareas al aire libre, lo que implica que durante los meses más fríos del año se ven obligados a hacer frente a condiciones climatológicas adversas.

En estos ambientes fríos es fundamental que cada trabajador cuente con un vestuario laboral apropiado para poder llevar a cabo su actividad laboral con seguridad y comodidad.

Algunos de los riesgos y peligros que conlleva el trabajar con frío son la hipotermia, la congelación, el resfriado o el pie de trinchera, entre otros.

La principal recomendación para trabajar en este tipo de ambientes fríos es utilizar una ropa laboral que proteja de manera efectiva, pudiendo hacer uso de:

  • Ropa de abrigo: Al exponerse al frío lo más aconsejable es cubrirse con varias capas que abriguen más de lo habitual, pudiendo así mantener el cuerpo protegido del frío y de otros elementos como el viento o el hielo. Es recomendable utilizar varias capas de ropa, logrando así un mayor aislamiento con respecto al frío, lo que permitirá que el calor se mantenga durante más tiempo en el cuerpo. Los abrigos que cuentan con forro polar, así como lana o los polares son las mejores opciones para los trabajos en el exterior.
  • Guantes: Las manos es importante que estén debidamente protegidas y cubiertas, ya que es fácil que se congelen o agrieten a causa del frío, impidiendo en esos casos realizar un trabajo manual con total normalidad.
  • Gorro: La cabeza es otra parte del cuerpo que es importante mantener bien caliente, por lo que los gorros de lana o las capuchas son perfectas para esta zona, procurando que el gorro ocupe toda la cabeza. Además hay gorros que cuenten con accesorios para cubrir parte de la cara o del cuello, lo que también ayudará a mantener la temperatura corporal.
  • Calzado: Los pies, al igual que las manos, son otra de las zonas clave para mantener caliente el cuerpo, debiendo hacer uso de zapatos de trabajo adecuados, a poder ser impermeables, así como unos buenos calcetines.

En todo caso, los uniformes de trabajo, aunque estén pensados para combatir el frío, deben ofrecer máxima movilidad al trabajador, que así no tendrá dificultad para realizar sus tareas con comodidad.

Más allá de utilizar las prendas de ropa laboral adecuadas, se deben mantener en constante movimiento y actividad para no pasar frío, además de refugiarse si es posible del frío cada cierto tiempo en un lugar cerrado para entrar en calor y recuperarse antes de continuar con el trabajo.