Los plaguicidas son sustancias químicas que se utilizan para el control o eliminación de plagas de animales y/o plantas que puedan llegar a dañar frutos o plantas cultivadas, lo que se conoce popularmente como fumigación.

Las plagas pueden ser de hierbas, aves y pájaros, microbios, mamíferos, peces, nematodos, moluscos y de todo tipo de insectos.

Los plaguicidas son elementos tóxicos tanto para los seres humanos como para otros animales, por lo que es necesario tomar las medidas de prevención adecuadas. Este tipo de productos pueden llegar a provocar graves problemas de salud sobre las personas, lo que hace que en algunas Comunidades Autónomas sea necesario tener la acreditación de manipulador de plaguicidas.

Para conocer el riesgo de intoxicación se deben analizar diferentes factores, tales como: toxicidad del grupo químico, tiempo de exposición, vías de entrada, tipos de formulación (polvo, gránulos, líquidos, etcétera), condiciones ambientales y el conocimiento del riesgo por parte del manipulador de los plaguicidas.

El profesional debe tomar en consideración diferentes puntos para protegerse a la hora de utilizar este tipo de productos, comenzando por adquirirlos siempre en envases originales. A la hora de aplicarlos se debe guardar la máxima precaución, mezclándolo, vertiéndolo  o cargándolo siempre al aire libre o en instalaciones que estén muy ventiladas.

Asimismo, el profesional debe contar con un Equipo de Protección Individual (EPI) adecuado, tales como trajes, guantes, gafas, mascarillas respiratoria, etcétera. A la hora de aplicar los plaguicidas se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Se debe utilizar siempre la maquinaria apropiada para pulverizar los plaguicidas, debiendo estar la misma siempre en perfecto estado.
  • No se debe aplicar nunca en contra del viento, ni utilizar la boca para abrir o desatascar boquillas.
  • No limpiar las boquillas en funcionamiento o que aún tengan presión.
  • Se debe utilizar ropa de trabajo impermeable para proteger la espalda al trabajar con mochila.
  • Se deben utilizar mangas y pantalones largos, además de cubrir la cabeza con vestuario impermeable.
  • Después de cada uso se debe lavar la ropa de trabajo.
  • Es imprescindible el uso de guantes de seguridad, debiendo ser estos flexibles y cómodos, siendo recomendable que sean de nitrilo o goma natural.
  • En cuanto al calzado laboral, el tipo más habitual son las botas de goma, colocadas siempre por debajo del pantalón.

En este ámbito la protección respiratoria es fundamental, debiendo utilizar para ello una mascarilla o máscara de protección apropiada para las particularidades de cada plaguicida.